Cuando empezamos a trabajar Carlos Portela y yo teníamos una actitud
imagino que un tanto contradictoria, vista desde fuera: de un lado
creíamos que nos podíamos comer el mundo y de otro temíamos
(yo seguro) estar muy verdes aun, muy poco rodados.
No sé a cuenta de qué (alguno de nosotros lo habría visto o leído hacía
poco) hablamos de Gonzalo Suárez, que había hecho (o así lo entendíamos)
lo que él llamaba "10 películas de hierro" para aprender a hacer cine.
La número 11 fue "Epílogo". Y decidimos que haríamos diez comics de
hierro antes de enfrentar un proyecto realmente profesional. Era un poco
absurdo, porque si no me equivoco Carlos ya había publicado con
Sequeiros en la revista "TOTEM el comix". Me seguía un poco la corriente
o pensaba en términos de pareja creativa.
Sea como fuere, las dos siguientes historias que hicimos juntos llevaban el subtítulo de "Hierro-1", "Hierro-2"...
...Y creo que ahí acabó la broma, porque en una de esas ganamos el premio Ourense 1991 con una historia que nos compró inmediatamente Toutain y debimos de olvidarnos del asunto.








